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De dónde venimos De dónde venimos

"Nuestra naturaleza está en movimiento. El reposo absoluto es la muerte". ( Blaise Pascal)

Dibujo: Zazzle Apparel

 

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 La carretera se acaba pronto. Norte de Gran Canaria. Al fondo el Oceáno Atlántico. 

 La carretera se acaba pronto. Norte de Gran Canaria. Al fondo el Oceáno Atlántico.

 

Barranco  en La Aldea, Gran Canaria.

Barranco en La Aldea de San Nicolás, Gran Canaria.

 

    Vivir en las Islas Canarias es fantástico. Pero hay una pega: las carreteras se acaban pronto. Para un motorista peninsular como yo, es difícil de encajar.Puedes disfrutar de y con las curvas: y mucho. Entre Agaete y La Aldea de San Nicolás, por ejemplo ; bien asfaltadas, sinuosas y dulces, como el culito de un bebé, y  aunque algunas ciegas, casi siempre con un clima magnífico con parajes incomparables : vivimos aquí en la eterna primavera, en Gran Canaria. Es óptimo para disfrutar de la moto.

 

Artenara, Gran Canaria. 

Artenara, Gran Canaria.

 

Orografía Gran Canaria: de vértigo.

Gran Canaria.

 

Construcción del puente de Silva (San Felipe), Gran Canaria.

Construcción del puente de Silva (San Felipe), Gran Canaria.

 

Ruedan todos los sábados y Domingos varios grupos. Tumbar la moto hasta el estribo, limarlo si eres bueno, presumir del desgaste de la banda de rodadura, el límite. Son temas recurrentes entre los más jóvenes "moteros". Pero cuidado, esto no es un circuito, los barrancos de Gran Canaria son vertiginosos, creédme, y no perdonan. Muchos "moteros" y motoristas fallecidos lo atestiguan.

 

Vista del Roque Nublo (Gran Canaria). Al fondo, el Teide (Tenerife).

Vista del Roque Nublo (Gran Canaria). Al fondo el Teide (Tenerife).

 

 

 

El Teide desde la Mar.

 

 

Vista desde El Confital. Las Palmas de Gran Canaria.

 

Vista desde El Confital. Las Palmas de Gran Canaria.

 

 

La Isla de Gran Canaria desde el Espacio.  FOTO: NASA

 

La Isla de Gran Canaria desde el Espacio.

FOTO: NASA

 

 

El Archipiélago de las Islas Canarias visto desde el Espacio. A la derecha,el continente africano.  FOTO: NASA.

 

El Archipiélago de las Islas Canarias visto desde el Espacio. A la derecha el continente africano.

FOTO: NASA.

 

  Los guardarraíles no son el problema : lo es la adrenalina, una droga que es placentera y engancha, y algunos pierden la noción, la adherencia, el control, el  sentido y la vida. Por que la muerte siempre nos ronda, y a un motorista especialmente. Algo que no debemos olvidar cuando nos subimos a nuestra querida. En esos barrancos de Gran Canaria, son muchos los que se han despeñado precipitándose al vacio o al Océano, allí abajo, muy abajo.

 

 

En algún lugar de Canarias, a 100 millas de Africa.

 

En algún lugar de Canarias, a a 96 kms. de Africa.

 

 

En algún lugar de Canarias, a 100 millas de Africa.

 

En algún lugar de Canarias, a 96 kms. de Africa.

 

 

   Transcurren entre risas y uves, anécdotas veras, otras no tanto, ésas magníficas salidas, y los "moteros", se retiran a sus aposentos hasta la siguiente. Compran la deportiva más gorda, el casco de moda -que no el mejor-, el mono de cuero de marca, el equipo -completo-equipo-"comanchi"- vaya, y les distingues por que huelen a tienda, a goma, a hule y ¡hale, a la carretera ! Adoptan posturitas de postal, de anuncio de perfume francés, muy estéticas eso sí ; apoyan aparcados el codo en el manillar, el pie en el estribo, o la posadera en el asiento, con arqueo de cadera, exhibiéndose como machos alfa de la camada de los motoristas. Pero no lo son. El reflejo del tanque es el proyector de su narcisismo y su bisoñez.  Siempre pienso cuál será el próximo, o que me llevan por delante. El riesgo activo puedes atemperarlo, del pasivo, no se libra nadie.

 

El autor a lo bajo del barranco. Agaete, Gran Canaria

 

El autor, a lo bajo del barranco. Agaete, Gran Canaria.

 

 

   Otros, por ejemplo yo, digamos más recalcitrantes, usamos la moto todos los días, sea en la Isla o en la Península, en invierno, primavera, verano u otoño, caiga quien caiga, la que caiga, quién se caiga o cómo se caiga. Salieron las setas, cuando después de llover, -decíamos con ironía y retintín-, aparecían los "moteros", al parecer.  A nosotros, los motoristas no nos arredra el tiempo. No buscamos el malo, pero si viene, se capea, como hacen los marinos. A éstos son los que yo llamo motoristas. En cierto modo somos navagantes de tierra, expuestos a la intemperie. Suelen ser los solitarios. Aquéllos que de repente ves pasar, como una exhalación, salidos de la nada en medio de una tormenta de días, viento y frío, como fruta fuera de temporada, como espectros : impertinentes, intempestivos, desubicados, extemporáneos, petardos tierra-tierra con rumbo desconocido, de dia o de noche, una lucecita que apenas se ve. ¿Dónde van?

 

."La fuerza que no va guíada por la prudencia, cae por su propio peso.   Mezcla a tu prudencia un grano de locura." (Horacio)

 

"La fuerza que no va guíada por la prudencia, cae por su propio peso.

 Mezcla a tu prudencia un grano de locura." (Horacio)

 

 

   Es una actitud, no un título, o una pegatina en el casco. Son distintas maneras de concebir la moto. Unos, para arriesgar y exhibirse; otros para transportarse y viajar. En éste mundo. La moto domina a los "moteros", los motoristas dominamos a la moto, y también arriesgamos. Incluso más, pero sin alardear o jactarnos, a las duras y a las maduras y añadiendo un grano de locura a nuestra prudencia.

   Una máquina fascinante, que amén de la consabida sensación de libertad y plenitud con el entorno -salvo por el ruido dirán algunos o el sonido otros-  da sensación de poder y, para mí, lo más importante, la oportunidad de viajar. Aquí los límites no son los de velocidad, ni las tumbadas o la duración de los "jacos". Aquí el límite somos nosotros y nuestras motos y la determinación de seguir, pase lo que pase, topalante. Es como la vida misma. Requiere control, cabeza fría y algo de suerte. Quizás una pequeña dosis de locura, según algunos o arrojo según otros. El corazón caliente y compenetración con tu moto, a la que has de conocer, escuchar, palpar, sentir, e integrar. Integral de hombre-moto igual a viaje a donde quieras. O casi, limitados por el medio terrestre.

 

Escudo de Canarias.  Escudo de Gran Canaria.

 

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Las carreteras en Gran Canaria pues se acaban pronto:  para mí demasiado pronto.

 

 

Al final del barranco, una escalera. Agaete, Gran Canaria.

 

Al final del barranco, una escalera. Agaete, Gran Canaria.

 

 

Carretera hacia La Aldea de San Nicolás de Tolentino, Gran Canaria.

 

Carretera hacia la Aldea, Gran Canaria.

 

 

Castillo del Romeral, Gran Canaria.

 

Castillo del Romeral, Gran Canaria.

 

 

    No voy a enumerar en este relato de mi viaje aburriendo al amable lector, todas las motos que he tenido -4-. Pero sí un apunte de como llegué,en solitario, sin planearlo, improvisando, a donde he llegado. A darme la vuelta al mundo por el Hemisferio Norte. Estoy sorprendido de mí mismo, aunque modestia aparte, tampoco es para tanto. Muchos otros lo hicieron y muchos otros lo harán.

 

   Un vespino GL -Gran Lujo- de 1976 y cuarta mano, y la necesidad de ganar algo de dinero, allá en los 90, me empujaron a trabajar como repartidor de pizza con ciclomotor propio y, animado por las sensaciones, posteriormente de mensajero en el Foro, en Madrid, como decíamos, de puto mensaka, con perdón de la expresión. Un puto mensaka, con ka.

   Recuerdo con nitidez todas las triquiñuelas de los taxistas, amigos y enemigos a la vez ; los abusos de los guindillas, los pitufos a los que nada gustábamos. Curiosamente, los agentes o los picoletos motorizados eran y son otra cosa : más cercanos, comprensivos, solidarios y humanos: al fín y al cabo vamos todos en el mismo barco. También son motoristas. 

  Recuerdo en los semáforos en rojo a punto de cambiar al verde: se van las motos. Todas en primera línea, o en segunda, ¡eran tantas ! Luego, una vez fuí al Mediterráneo y había más, muchas más. Y parkings para ellas. Aquéllo, de aquélla, era impensable en Madrid. Ahora se respetan, entonces era otra cosa. Ir en moto era una cuestión de nobleza, intrepidez,rebeldía, denuedo, valentía, dureza, necesidad u obligación: ¿pájaros en la cabeza? Toma, claro.

  

                  

El autor, con un pájaro en la cabeza

 

El autor, con un pájaro en la cabeza. 

 

 

    Ahora ya no tanto y menos el Domingo, con sol y buen tiempo. Así cualquiera, siempre que hayan dineros.  Un carnet de moto se lo dan hoy en día a cualquiera con medio dedo de frente, a veces con menos y parados en el semáforo, te giras a mirar al que está en el costado  y muchas veces ni les reconoces. No puedes preveer su reacción, son polizones.

 

Islas Canarias, España. Canary Islands, Spain.  

Gran Canaria.

 

 

Folixa Astur en Piso Firme (Gáldar), Gran Canaria.

 

 

 

Folixa Astur en Arinaga, Gran Canaria.

 

Folixa Astur en Arinaga, Gran Canaria.

 

 

Maspalomas, Gran Canaria.

 

Maspalomas, Gran Canaria.

 

 

Maspalomas, Gran Canaria.

 

Maspalomas, Gran Canaria.

 

 

Maspalomas desde el aire. Gran Canaria.

 

Maspalomas desde el aire. Gran Canaria.

 

 

Costa SO de Gran Canaria desde el aire.

 

Costa SO de Gran Canaria desde el aire.

 

 

Vista desde el aire del acantilado de Faneque (Agaete), Gran Canaria. Con sus 1027 metros de altura es el más alto de España y el 7º del mundo.

 

Vista desde el aire del acantilado de Faneque (Agaete), Gran Canaria.

Con sus 1.027 metros de altura es el más alto de España y el 7º del mundo.

 

 

Vista aérea del Puerto de las Nieves (Agaete), Gran Canaria.

 

Vista aérea del Puerto de las Nieves (Agaete), Gran Canaria.

 

Folixa Astur en el faro de Sardina (Gáldar), Gran Canaria.

 

Folixa Astur en el faro de Sardina (Gáldar), Gran Canaria.

 

 

 

Vista aérea del faro de Sardina (Gáldar), Gran Canaria.

 

 

Vista aérea del puente de Silva (San Felipe), Gran Canaria.

 

Vista aérea del puente de Silva (San Felipe), Gran Canaria.

 

 

VIsta aérea de la Costa Norte de Gran Canaria.

 

VIsta aérea de la Costa Norte de Gran Canaria.

 

 

Barrando de Guayadeque, Agüimes, Gran Canaria.

 

Barranco de Guayadeque, Agüimes, Gran Canaria.

 

 

La Aldea de San Nicolás de Tolentino, vista desde la mar. Gran Canaria.

 

La Aldea de San Nicolás de Tolentino vista desde la Mar. Gran Canaria.

 

 

Costa O de Gran Canaria.

 

Costa O de Gran Canaria.

 

 

Agaete. Gran Canaria.

 

Agaete, Gran Canaria.

 

 

   Recuerdo las legañas negras al terminar la siempre arriesgada y agotadora jornada. A los mensakas más veteranos, con sus Yamaha Special de 250cc, compradas a fuerza de riesgo, como pioneros del emisariado allende la M-40, al extrarradio,  y más lejos aun. Me daban envidia. Yo quería entonces una moto más rápida, más potente, más fiable. El dos tiempos del Vespino requería continuas limpiezas de chiclés, de carburador, cambio continuo de cables, de rodillos del variador. Un rollo. Numerosas averías y el pringoso tubito de aceite siempre en la Barbour, para hacer la mezcla. -¿Llegará el próximo sobre?-  Cuando se estropeaban, llegaba el compañero-escoba a recojernos, y por supuesto al sobre, con su Special de 250cc.

   Recuerdo el pelo siempre sucio al llegar a casa, del humo que aspirábamos, recogíamos y tragábamos. Y las toses, cof, cof, cof. Las ITV´s no eran tan exigentes como ahora ; los sobres, muchos : había trabajo. Los sobres con cheques recién firmados por algún directivo de decenas, cientos,  millones de pelas, por que eran pelas, pelas, pelas. Muchas pelas. Y pocas para nosotros, muy pocas. Doscientas por dirección, veinte más por diez minutos de espera. Pocas pelas para tanto riesgo.

 

Vista desde el Andén Verde (San Nicolás), Gran Canaria. Al fondo,Agaete.

 

Vista desde el Andén Verde (San Nicolás), Gran Canaria. Al fondo, Agaete.

 

 

   Recuerdo aquellas atractivas secretarias, recepcionistas, directivas, con falda ceñida, curvas de guitarra, blusa blanca impecable, ávida de un sujetador que trasparentar, si lo hubiere, o unos turgentes pezones erectos que recalcar, medrando en el mundo de los grandes negocios de la capital, mirándonos unas con pena y otras con desdén aun desprecio, al puto mensaka. Sobre todo cuando llovía, hacía frío o nevaba. Pero con deseo las pocas. Y nuestra fantasía entre calle y cruce, entre peatón kamikaze y silbato de policía, entre portal y rellano, ascensor y vigilante, cigarro en marcha en seis caladas, atasco u obra, era tener un encuentro casual y sexual, inopinado, rápido, con frenesí, sin preguntas, con aquellas secretarias, recepcionistas, directivas. Circulaba entre nosotros la leyenda de la cliente que con la excusa del correo y el mensajero, seducía, atractiva cuarentona, libidinosa ella, a la carne fresca que, en general, éramos los mensajeros. Y al llegar a la dirección, delante de la hipotética cachonda, con el sobre en la mano y el casco en otra, siempre te preguntabas, erección mediante, mientras firmaba el albarán:  "¿será ésta la clienta tragona?"  Nunca lo supe, imagino que el compañero afortunado se lo tendría bien callado. O se llevó el secreto a la tumba después del enésimo accidente. Entre toda aquella jungla del asfalto que era  -y es-  Madrid, era de lo poco e hipotéticamente reconfortante que podíamos encontrar durante nuestra dura jornada. Quimeras, no eran esas féminas para nosotros. Los putos mensakas, poco podíamos ofrecerles, amén de nuestras carnes y nuestro incierto futuro, al día, a la hora, al minuto siguiente. ¡ Más deprisa ! Fue una escuela de la calle, de la carretera, del pilotar bajo presión en toda condición  climatológica en la gran ciudad, de la moto y sus peligros, escuela de supervivencia urbano motorista, con todas las letras. Amén del extrarradio.

 

 

En algún lugar de Canarias, Africa

 

En algún lugar Canarias. Africa, España.

 

 

 

Curva de la Fuente de los Azulejos (Mogán). Gran Canaria.

Foto: Adrianka Ime.

 

 

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